Educar en positivo: las 5 claves de la disciplina positiva

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El Centro de Atención Temprana Iria impartirá talleres de Disciplina positiva en el Ensanche de Vallecas

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Por Irene Burgué Salido
Psicóloga General Sanitaria del Centro de Atención Temprana y Tratamientos Pedagogicos Iria. Nº de Colegiada M-25051

“¿De dónde sacamos la loca idea de que, para lograr que un niño se porte mejor, primero debemos hacer mediante castigos, gritos, enfados,  que se sienta peor?”, escribió la autora Jane Nelsen. Y es que, efectivamente, hay otras formas de educar. Y educar en positivo es una actitud, una filosofía de vida que considera que los niños merecen la oportunidad de desarrollar las habilidades de vida necesarias  en un ambiente cálido y de conexión. ¿Y eso en qué se traduce? En un mantra sencillo: “ni gritos, ni castigos”, que es la clave de la disciplina positiva.

¿Y qué hace falta para adentrarse en la disciplina positiva? Lo primero de todo, desechar viejas creencias y pensar que los “desafíos” que nos encontramos como padres en nuestro día a día son, en realidad, retos y oportunidades de ejercitar en nuestros hijos futuras habilidades de vida que les ayudarán a convertirse en adultos plenos y felices. Porque educando en positivo favorecemos que nuestros hijos se sientan reconocidos, atendidos y cuidados, en un clima de confianza y afecto.

Las 5 claves de la disciplina positiva

Los niños y niñas necesitan que las interacciones con sus adultos de referencia estén basadas en cinco principios básicos que fundamentan la disciplina positiva:

  1. Fomenta el respeto mutuo entre mayores y pequeños, esto es, muestra amabilidad y firmeza al mismo tiempo. La amabilidad es una señal de respeto hacia el niño y hay que tener en cuenta que:
  • Siendo amables validamos los sentimientos de nuestros hijos  y facilitamos que se sientan capaces y valiosos (¡capaces de llegar hasta donde se lo propongan y tan valiosos como el mejor de los tesoros!).
  • Siendo firmes mostramos respeto hacia nosotros mismos y hacia las necesidades de la situación (porque no hay que olvidar que el objetivo de los límites es mantener a los niños “a salvo” y adaptados al medio social en el que viven).

Cómo ponerlo en práctica: Ser amable y firme a la vez sería, por ejemplo, ante una mala contestación, irse de la habitación y hacer un seguimiento del conflicto una vez pasado el problema, buscando soluciones conjuntas realizando reuniones familiares. Todos sabemos lo que puede suponer intentar resolver un problema en caliente: pocos resultados y, probablemente, más de un enfado.

Decide conjuntamente con tu peque las reglas, dialógalas, intenta que las comprenda. Ínstale a que elija aquello que esté dentro de los límites que tiene marcados y que al mismo tiempo respete las necesidades de los demás.

  1. Intensifica la conexión con tu hijo o hija. Aunque sea difícil de comprender, el problema (o mal comportamiento), que nosotros percibimos es en realidad la solución que busca el niño o la niña a otro problema (que no vemos), y que siempre está relacionado con la necesidad de ser importante, especial y significativo para el adulto.  Los peques no están haciendo las cosas  “a propósito”, están resolviendo un problema de conexión.
  2. Piensa en la efectividad a largo plazo (a diferencia de la disciplina basada en los premios y castigos con la que se obtiene resultados a corto plazo). Puede que no veas el resultado inmediatamente, pero a la larga, obtendrás los beneficios.
  3. Enséñale habilidades sociales y de vida tan importantes como el respeto, el interés por los demás, la capacidad para resolver problemas, la responsabilidad, la capacidad de aportar a los demás o la cooperación.
  4. Invita a tu peque a que descubra todo lo que es capaz de hacer. Aliéntale, hazle ver que confías en él o en ella, que tiene capacidades infinitas, que puede lograr lo que se propone.
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El castigo no funciona a largo plazo. Entonces, ¿por qué se usa?

Tendemos a utilizar el castigo como estrategia educativa. ¿Por qué? Porque funciona a corto plazo (en la inmediatez), y sobre todo, porque muchas veces desconocemos otra forma de actuar. No obstante, está demostrado que esta forma de intentar controlar el mal comportamiento de un niño le invita, a largo plazo, a rebelarse o a conformarse, cualidades que no le ayudarán a resolver sus futuros problemas.

Por tanto, la clave está en preguntarnos en qué sentimientos están basadas nuestras estrategias educativas para entender que los niños se portan mejor cuando se sienten mejor. Hay que comprender que el objetivo final es comprender y motivar a nuestro peque, y no juzgar, castigar o desalentar.

Controlar el mal comportamiento con recompensas es hacer que los niños dependan de ellas para motivarse. Sienten que su autovaloración depende de la opinión externa de los otros y se convierten en adultos complacientes y adictos a la aprobación. Necesitan mirar a los demás para decidir si lo que hacen está bien, en lugar de aprender a autoevaluarse y reflejar internamente una buena acción. Buscan encontrar la estima de “otros”, en lugar de su propia autoestima.

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Validar los sentimientos del niño, clave en la disciplina positiva 

Educar en positivo pretende conectar más que corregir: “Entiendo lo que sientes, expreso mi comprensión hacia ti y me comunico eficazmente contigo y con amabilidad y respeto”. Se trata, por tanto, de ganarse a los niños (confiar en sus aptitudes para cooperar y contribuir, lograr que cooperen) en lugar de ganar a los niños (mediante castigos, gritos, chantajes, luchas de poder…).

Cuando aplicamos firmeza, con dignidad y respeto, los niños aprenden rápidamente que con su mala conducta no obtienen los resultados que esperan y entonces cambia su comportamiento y su autoestima queda intacta.

¿Cómo empezar a educar en positivo?

  • Expresa comprensión sobre los sentimientos del niño. Anímales a que expresen lo que sienten, lo exterioricen, le pongan nombre.
  • No culpabilices, reprimas o ridiculices al peque cuando esté enfadados, lloran, tienen miedo o se enfrentan a un problema.
  • Transmítele un sentimiento de apoyo. Que sepa que estás ahí para comprenderle y ayudarle.
  • Ayúdale a que regule sus emociones trabajando tu propia regulación. Piensa en cómo te sientes cuando te enfadas y por qué te sientes así.
  • Realiza reuniones familiares para hablar sobre los problemas que se dan en el día a día y que, como padres, nos cuesta resolver con tranquilidad.disciplina-positiva

Cuatro pasos para lograr que los niños cooperen en situaciones difíciles de manejar

  • Transmítele que sabes cómo se siente (enfado, rabia, frustración,….). Verifica con él si realmente se siente así. “Te sientes enfadada porque querías seguir jugando, pero es hora de ir a dormir”.
  • Muestra empatía, sin que ello signifique que tienes que estar necesariamente de acuerdo. “Entiendo que sientas enfado porque querías seguir jugando pero…”.
  • Comprende cómo percibe esa situación el niño desde su mundo infantil y muéstrale cómo percibes tú la situación y cómo te sientes tú. “Sé que tú te sientes enfadada, pero mamá también está cansada y necesita que nos vayamos a dormir”.
  • Invítale a pensar en una solución para evitar que suceda el problema en un futuro, en una situación similar: “¿Tienes alguna idea de qué hacer en el futuro para evitar el problema?”.

    Centro de Atención Temprana y Tratamientos Psicopedagógicos Iria.

Talleres de disciplina positiva en el Ensanche de Vallecas

En este primer trimestre de 2018, el Centro de Atención Temprana y Tratamientos Pedagógicos Iria impartirá los talleres para padres “Con sentido del amor: educando en positivo”. Están dirigidos a aquellos padres y madres que quieran aprender a educar en positivo, cambiando la forma de enfrentarse a las dificultades del día a día en la crianza.

Son talleres vivenciales, en los que, además de entender e interiorizar (con juegos de roles y dinámicas) por qué es importante cambiar la actitud y el sentimiento negativo que hay detrás de nuestra forma habitual de inculcar disciplina, se aprenderá y entrenará, con la ayuda del grupo,  la forma concreta de hacerlo.

Las sesiones serán facilitadas y dirigidas por Irene Burgué Salido, psicóloga general sanitaria, experta  en Psicoterapia Psicodramática  con niños y adolescente, especialista en Psicoterapia y Psicodrama, certificada oficialmente por la Asociación de Disciplina Positiva en España para facilitar talleres de Disciplina Positiva para familias y psicóloga responsable del Servicio de Psicoterapia del Centro de Atención Temprana Iria.

Las fechas de los talleres aún no están cerradas, pero sí podemos adelantar que serán muy pronto y que Pequeño Ensanche os informará de ellos 😉 Puedes escribir un mail ivanamado@centroiria.es para apuntarte a la lista con la que irán formándose los grupos.

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